Pintura al fresco
La pintura al fresco es una técnica que consiste en pintar directamente sobre un muro de yeso húmedo. A medida que el yeso se seca, los pigmentos quedan fijados en la superficie, lo que hace que los colores sean duraderos y se integren de forma natural con la pared. Es común en murales de iglesias y decoraciones de grandes edificios públicos, y transmite una atmósfera grandiosa, clásica y con fuerte sentido histórico.